miércoles, 8 de enero de 2020

FACUNDO MANES - CÓMO SERÁ EL CEREBRO HUMANO EN EL FUTURO

¿Qué podemos hacer con el futuro más que esperarlo? Mucho más. En principio, tratar de reconocerlo, saber de él para estar preparados. Porque esa posibilidad de mirar más allá de lo inmediato, sobre muchas otras, es una cualidad muy humana. Y si de futuro hablamos, un desafío aún mayor es pensar cómo será la evolución de nuestro cerebro, el órgano más complejo del universo. ¿Será posible tal desafío? Para esto sirve mucho aprender cómo llegó nuestro cerebro a ser lo que es en el presente, y a aprtir de eso hipotetizar cómo seremos en un futuro próximo o lejano. Veamos de qué se trata.
Durante muchos años las investigaciones sobre el cerebro humano se enfocaron en estudiar el aumento del tamaño del cráneo en los homínidos. Así, se observó que a medida que se acercaba al Homo sapiens, cada especie tenía un tamaño mayor al esperado. Este aumento se dio a expensas del desarrollo de la corteza cerebral. En el ser humano moderno, la corteza cerebral y sus conexiones ocupan el 80% del volumen cerebral. Y ello no es casual: esa área aloja las funciones más complejas del cerebro. Y particularmente, una porción de esa corteza evidenció un crecimiento abrupto en los seres humanos: la más anterior del lóbulo frontal o corteza prefrontal, la que se encuentra justo atrás de nuestra frente, que es la que nos hace humanos porque regula las funciones distintivas de nuestra especie. Algunas de ellas son nuestra capacidad para desarrollar un plan y ejecutarlo, para tener pensamiento abstracto, para llevar a cabo razonamientos lógicos, inductivos y deductivos, para tomar decisiones, para inferir los sentimientos y pensamientos de los otros, para inhibir impulsos y para tantas otras funciones que nos vuelven hábiles para vivir en sociedad. Somos la única especie capaz de desarrollar símbolos mentales para representar el mundo que nos rodea, como lo hace el lenguaje. También, hemos creado arte elaborado, sistemas políticos y económicos organizados, y podemos transmitir el conocimiento acumulado a través de las generaciones mediante la enseñanza explícita. Todos estos elementos, entre otros, forman nuestra cultura.
Si bien aún se desconoce qué fue exactamente lo que produjo este cambio en el tamaño del cerebro, una explicación conocida como la “hipótesis de la inteligencia social” plantea que fue la presión por ser socialmente inteligentes lo que dio lugar a estas transformaciones que extendieron el incremento del intelecto en otros dominios no sociales. Numerosas investigaciones muestran que existe una relación significativa entre el tamaño del grupo social, la frecuencia de comportamientos de aprendizaje social y la innovación y el tamaño del neocórtex. Sin embargo, esto no logra explicar por completo nuestras habilidades cognitivas.
Lo más relevante para la transformación del funcionamiento del cerebro sería la complejidad dada por las conexiones que se establecen entre las distintas partes que constituyen el sistema nervioso. Hay un fenómeno muy interesante denominado el “Efecto Flynn”, que muestra que cada generación obtiene puntajes más altos en pruebas de inteligencia que la anterior. La hipótesis multifactorial, que postula que las mejoras en la nutrición, la tendencia a familias más reducidas y la mayor complejidad ambiental, pareciera ser la explicación más acertada para explicar este fenómeno. En este sentido, las condiciones ambientales en las que nos desarrollamos y vivimos en la actualidad, desde el cambio climático global hasta los patrones de alimentación, de sueño y de uso de la tecnología, nos dan pistas sobre cómo podremos ser en el futuro.
¿Cómo será el cerebro humano en el futuro?
Entonces podremos preguntarnos por fin ¿cómo será nuestro cerebro en el futuro? En términos anatómicos, el cerebro no cambiará en siglos. Teniendo en cuenta la historia evolutiva del cerebro humano que transcurrió a lo largo de millones de años y que no se observa un cambio notable en la apariencia física desde hace 200.000 años (esto, a pesar de las impresionantes transformaciones que tuvo la vida a través de los siglos, y sobre todo en estos últimos tiempos con la explosión de la tecnología), es difícil pensar que la estructura cerebral se modificará drásticamente. Vale preguntarnos entonces qué transformaciones precisará nuestro cerebro en constante adaptación desde que nos enfrentamos a una nueva manera de procesar la información mediada por la tecnología. Esto también nos lleva a reflexionar hasta qué punto nuestro cerebro puede sostener esa estimulación operativa y esas tareas múltiples.
Quizás el siguiente paso pueda no ser una evolución natural, sino que se relacione con la influencia de la ingeniería genética y la biotecnología para expandir las capacidades. Hay autores que sostienen que la evolución, en términos de selección natural, ya no es tan relevante en el mundo cultural y tecnológico en que nos desarrollamos. En cambio, la adaptación cultural y tecnológica tendría un rol prominente. Con los avances en la medicina y el cuidado de la salud, en la actualidad entre el 95% y el 99% de los partos son exitosos, la mayoría de las personas llegan a alcanzar la edad reproductiva y tiene una esperanza de vida mayor que hace veinte años. Entonces, se puede pensar que es la cultura –más que la herencia genética– la que determina quiénes sobreviven hoy y dejarán descendencia. Además, en la actualidad, somos capaces de manipular genes mediante selección artificial y modificar rasgos biológicos. Estudios recientes sugieren que ciertos aspectos del envejecimiento están programados genéticamente, lo cual abre la posibilidad de pensar en su manipulación. La tecnología está permitiendo el desarrollo de tejidos artificiales, como piel construida a partir de plástico, y dispositivos como retinas artificiales o implantes cocleares. Probablemente, en un futuro, sea posible crear o regenerar el tejido neuronal que compone el cerebro. Esto tendría importantes implicancias en el tratamiento de enfermedades que hoy no tienen cura, como la demencia. Sin ir más lejos, pensemos que ya contamos con medicamentos para mejorar el rendimiento en ciertas disfunciones cerebrales. Fármacos como los antidepresivos, el metilfenidato para el tratamiento del déficit atencional y agentes dopaminérgicos para el tratamiento del Parkinson y la enfermedad de Huntington han significado una gran mejora en la calidad de vida de estas personas.
¿Cómo será el cerebro humano en el futuro?
Pero tal vez el ejemplo paradigmático de la evolución tecnológica es la interfaz cerebro-máquina, tecnología que permite registrar y procesar ondas cerebrales en tiempo real y traducirlas en una acción en el mundo exterior. Funciona interpretando y trasladando la actividad eléctrica neuronal a un dispositivo o prótesis que se estimula para generar comandos motores. Si bien esta tecnología se encuentra aún en etapa de investigación, tiene múltiples posibilidades de aplicación. Por supuesto que se podría utilizar eventualmente en personas sanas. Teóricamente, es posible potenciar funciones sensoriales o cognitivas mediante implantes cerebrales o dispositivos externos como percibir más colores o tener visión “nocturna” o “de 360 grados”. Estas ideas han llevado a reflexionar sobre la posibilidad de proveer a los humanos de habilidades ilimitadas de memoria o cálculo, produciendo una superinteligencia que nos haría entrar en una era poshumana. En conjunto con otras tecnologías, como el GPS, la interfaz cerebro-máquina tiene múltiples potenciales aplicaciones en la vida cotidiana, por ejemplo, en lo que concierne a la conducción de un auto o pilotear un avión. El desarrollo de estos dispositivos está siendo posible gracias a los avances en disciplinas como la nanotecnología, la biotecnología, la neurociencia y la tecnología de la información. Se ha sugerido que la interfaz cerebro-máquina nos está acercando a una revolución tecnológica, en tanto representa una fusión del cuerpo humano con dispositivos artificiales. En este sentido, varios investigadores sostienen que podemos convertirnos en Homo cyberneticus, una especie humana ligeramente asistida por algunas mejoras tecnológicas.
Muchas veces se dice que el futuro ya llegó. Claro que se trata de una frase contradictoria, porque el futuro por definición es algo por venir. Aunque parece que esta vez de verdad ya vino y, encima, que no le gusta esperar. Sea como sea, tengamos listas las maletas.
Facundo Manes es doctor en Ciencias de la Universidad de Cambridge, neurólogo, neurocientífico, investigador del CONICET y del Australian Research Council (ACR) Centre of Excellence in Cognition and its Disorders, Presidente de la Fundación INECO y profesor de la Universidad Favaloro (Argentina) y de la University of California San Francisco -UCSF- (EEUU)

domingo, 5 de enero de 2020

HISTORIA DE LA CERVEZA: UNA BEBIDA CREADA POR MUJERES

La historia de la cerveza: una bebida creada por mujeres

La historia de la cerveza es totalmente femenina: esta bebida "de hombres" fue creada por mujeres, quienes controlaron la industria por 3 mil años.
La historia de la cerveza: una bebida creada por mujeres
La cerveza es la tercera bebida más consumida del mundo, y su historia se remonta a más de 4,000 años atrás. Y en estos milenios la cerveza ha estado siempre estrechamente ligada a las mujeres, consumidoras pero sobre todo productoras durante al menos 3,500 de esos años. ¿Cómo surgió esta bebida? ¿Por qué las mujeres estaban a cargo? ¿Por qué se rompió el lazo entre mujeres y cerveza? Te contamos la historia completa.

El nacimiento de la cerveza

Las mujeres fueron las primeras en hacer cerveza, ya que al ser algo de cocina se consideraba ideal para el rol doméstico de la mujer. Las recetas se pasaban de madres a hijas por generaciones y las mujeres tenían el control absoluto de la producción, que era consumida por toda la población.

ESTE VIDEO TE PUEDE INTERESAR

Volume 0%
00:00
01:12
 
Ya hay registros de cerveza en el 2000 a.C., en los territorios de Sumeria, hoy Irán. Las mujeres eran responsables de preparar esta bebida que daba ánimos a los constructores de la civilización y era un eje social. Las sumerias producían todo tipo de cerveza: blanca, negra, roja, del inframundo, de trigo, cerveza madre y cerveza para sacrificio.
historia-de-la-cerveza-cervecera-egipicia
Mujer egipcia haciendo cerveza. Dea/G. Dagli Oorti via Getty Images
Los antiguos griegos, una cultura sumamente machista, nunca se llevaron bien con la cerveza, a la que adjudicaban muchos problemas de salud. Pero en Egipto la bebían desde el esclavo hasta el Faraón, y era preparada por las mujeres en un área especial bajo la supervisión de la señora de la casa. Los salarios se pagaban con cerveza, dos contenedores por día de trabajo, y la cerveza egipcia se exportó a Roma, Palestina e India.
En la sociedad vikinga las mujeres también producían cerveza. Debido al clima de sus territorios, esta cerveza contenían ingredientes más “alternativos”, como enebro, cornezuelo (un alucinógeno), beleño y cicuta, con los efectos psicodélicos que puedes imaginar. La delicadeza de estas recetas les dio a las mujeres que las preparaban un lugar especial y títulos como Volva, Volur, y sacerdotisas. Ellas crearon el concepto de bragg: ver el futuro estando bajo la influencia de esta singular variante cervecera.

La evolución cervecera

Estas primeras cervezas carecían de cualquier conservador, por lo que la producción era extremadamente local. Fue hasta el siglo XI que la monja Benedictina Hildegard von Bingen, mística y herbalista, introdujo el uso de lúpulo para preservar el líquido y dar amargor, y transformó la elaboración de la bebida. Al día de hoy von Bingen es considerada una santa patrona de la cerveza.
historia-de-la-cerveza-hildegard-von-bingen
Hildegard von Bingen, protectora de la cerveza. Imagen: Temple University
La producción de cerveza se extendió por toda Europa y el Nuevo Mundo, siempre controlada por mujeres, conocidas como alewives o brewsters. En casas, tabernas, fiestas, cualquier género, raza y edad tenía acceso a esta bebida. El control de calidad de la cerveza era muy estricto, y las mujeres acusadas de adulterar o producir mala cerveza eran sujetas a castigos como azotes, ser arrojadas al agua o, según un grabado en piedra en Ludlow, Inglaterra, ser arrastradas al infierno por demonios.

La cerveza y las brujas

Y es aquí donde la historia de la cerveza se vuelve aún más interesante si es posible: las mujeres cerveceras dieron paso a la imagen más famosa de la brujería. Varios de los elementos más clásicos de las brujas vienen de la producción femenina de cerveza: el sombrero puntiagudo, la escoba, el caldero, y los gatos.
Ya desde el siglo XIV una mujer con sombrero era considerada más distinguida, elegante y con clase. Una empresaria cervecera que se respetara salía al mercado para vender su producto ataviada con sombrero, pero hacía la prenda más alta y vistosa para distinguirse y atraer clientes. Mientras más alto el sombrero, más se haría notar la mujer y por lo tanto su cerveza. Marketing puro de las mujeres medievales.
historia-de-la-cerveza-mother-louise
Mother Louise, una cervecera de Oxford en los 1600. Imagen: David Logan
Si la mujer en cuestión vendía desde casa, sea en pensión o taberna, o simplemente despachando la bebida, también necesitaba distinguirse de otros hogares. Para ello, colgaba en la entrada una escoba, símbolo de trabajo doméstico. El cliente podía estar seguro de que encontraría ale casero y de calidad, elaborado por la señora de la casa.
La forma más fácil y cómoda de preparar la cerveza era con un caldero donde hervían el mosto y mezclaban sus ingredientes. Los gatos eran muy apreciados por estas mujeres debido a que combatían a los ratones, principales destructores de granos y propagadores de contaminación – recordemos que esta época es la edad de oro de la Peste Negra. Mujer, caldero, sombrero, escoba, gato… ¡Bienvenidos los estereotipos!

El fin de la mujer en la cerveza

La asociación entre mujer y cerveza terminó con la Iglesia católica. Otro de los símbolos que distinguían a una casa cervecera era un talismán similar a la estrella de David, seis puntas que representaban los ingredientes de una buena cerveza: lúpulo, granos, malta, levadura, agua, y la mujer cervecera. 
La alusión judía fue el pretexto perfecto para que la Iglesia aprovechara la creciente ola de antisemitismo del siglo XV (que vería la cúspide con la Inquisición de los Reyes Católicos) e invadiera un negocio lucrativo y de paso eliminara la influencia de las mujeres. Llega el concepto demonizado de la bruja con escoba y sombrero, preparando “pociones” en la diabólica oscuridad de su casa. Repentinamente, el saber manipular plantas e ingredientes se consideró una influencia del demonio sobre las almas puras.
Furiosos porque la mujer tenía el control exclusivo de producción y ganancias, los altos poderes católicos las satanizaron y expulsaron hasta que la cerveza fue una industria dominada por hombres, tendencia que prevalece hasta nuestros días. Se volvió común ver producción de cerveza en monasterios, y consumo en reuniones masculinas, mientras la cacería de brujas llegaba a niveles nunca antes vistos en los que al menos 75% de las víctimas fueron mujeres.
Los esfuerzos para separar mujeres y cerveza también tenían como intención evitar que se “distrajeran” de su “propósito principal”: la maternidad. Fue por eso que en 1540 la ciudad de Chester prohibió hacer cerveza a toda mujer entre 14 y 40 años; el margen de edad que consideraban apropiado para tener hijos. Por toda Inglaterra se propagaron chismes de antisalubridad y mañas de negocio para eliminar a las mujeres de la industria.

La cerveza y la mujer hoy

Un estudio de Stanford publicado en 2014 indica que entre las microcervecerías sólo 4% de los maestros cerveceros son mujeres, aunque al menos 32% de todo el consumo de cerveza artesanal viene de mujeres.
Por todos lados es fácil encontrar tanto a quienes dicen que una mujer bebiendo cerveza es vulgar e inapropiado, como a quienes afirman que las mujeres “también” pueden hacer o beber cerveza, ambos lados ignorantes de que la cerveza comenzó con las mujeres. Incluso las asociaciones y cervecerías enfocadas a impulsar a mujeres en la industria se manejan como una nueva minoría incursionando en vez de reclamar su lugar como creadoras.
historia-de-la-cerveza-cerveceras-modernas
Cerveceras en Oregon: Sarah Pederson, Lucy Burningham, Natalie Baldwin, Emily Engdahl. Imagen: Jeff Alworth

A pesar de todo, cada vez hay más maestras cerveceras y dueñas de etiquetas y tap rooms. Las certificaciones oficiales están abiertas a ambos géneros y el reto es destruir los estereotipos relativamente nuevos. Algunas de las cerveceras más destacadas son Sara Barton y Emma Gilleland en Inglaterra, Jill Vaughn y la Hermana Doris Engelhard en la Abadía de Mallersdorf, donde lleva trabajando más de 40 años. En África la producción de cerveza sigue estando dominada por mujeres, y destaca Apiwe Nxusani-Mawela, una de sólo seis mujeres que es dueña absoluta de una cervecería comercial.

China, la gran "autopista fluvial", y el jaque a Moyano

El gobierno de Alberto Fernández permanece con la firme intención de retomar la profundización de los lazos bilaterales con China que había hasta 2015, aunque esta vez busca también no alterar la relación con Estados Unidos. 
De esa manera, se dará luz verde al avance de los megaproyectos chinos de infraestructura en el país cuya ejecución o finalización están pendientes desde los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, como la construcción de una central nuclear con tecnología completamente china en la localidad de Campana. 
Aunque Pekín también quiere implementar en la Argentina el desarrollo de la tecnología de comunicación 5G, a cargo de la empresa Huawei, que genera un fuerte rechazo de Washington, que teme que China utilice las redes inalámbricas para ejercer espionaje en todo el mundo.
Por ese motivo, este proyecto es aún evaluado por el gobierno de Fernández, mientras no descarta priorizar otros. En efecto, antes de asumir la presidencia, el mandatario se reunió con el embajador chino, Zou Xiaoli, quien le manifestó la felicitación de Xi, que posteriormente vino acompañada por una carta amistosa y una invitación a visitar Pekín. El Presidente se comprometió a poner ese viaje en agenda.
Si bien la central nuclear en Campana es uno de los proyectos más ambiciosos del país asiático en la Argentina, por el que insiste desde hace años, el Gobierno también aspira a que avance la construcción de las dos represas en Santa Cruz, obra de participación mayoritaria china, a través de la empresa Gezhouba. Según lo previsto, las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa (antes, Néstor Kirchner y Jorge Cepernic) deberían estar terminadas para 2023 y 2024, una década después de la licitación.
Esa misma compañía también podría convertirse en la encargada de las obras de ampliación y modernización del paso Cristo Redentor, el corredor bioceánico que une la Argentina con Chile.
Pero entre los intereses de China en la región también están las obras para la explotación de litio en el norte argentino y para el dragado y balizamiento de la hidrovía Paraná-Paraguay a través de la empresa Shanghai Dredging Company.
A comienzos de 2019, en efecto, comenzaron a tomar fuerza las versiones que indicaban el interés de la empresa china por competir en aquella licitación. 
Tal como publicó Urgente24 en abril pasado, a China le interesa el acondicionamiento de la vía navegable ya que se trata de la puerta de salida de las exportaciones agroindustriales de buena parte del Mercosur. No en vano, en la Bolsa de Comercio de Rosario todavía recuerdan el interés y el certero convencimiento de jugar fuerte por ese negocio que mostraba entonces el embajador de China en Argentina, Zou Xiaoli, durante una visita a la entidad bursátil rosarina.
En aquel momento, el sitio 'PuntoBiz' afirmaba que "un enviado directo de la familia belga de la compañía Jan De Nul, socia en la Hidrovía, que tiene 7370 empleados y una flota de 83 embarcaciones principales, junto a la conducción del gremio de Dragado y Balizamiento fueron a la Bolsa, donde comenzaron un lobby conjunto para frenar la avanzada china en un negocio, que históricamente fue de los belgas y holandases".
Pues, ahora todo indica que el camino quedará despejado para los chinos.
La licitación está demorada y estaría lista recién para mayo de 2020, según publicó en julio pasado el diario 'La Nación'. La concesión vence en enero de 2021.
En 1995, el gobierno de Carlos Menem se la adjudicó a Hidrovía SA, una UTE conformada por la empresa belga Jan de Nul, que aporta el know how técnico (dragado y obras en el río), y por Emepa SA, de Gabriel Romero.
Este empresario local confesó como arrepentido en la causa de los cuadernos ante el juez Claudio Bonadio, que había pagado una coima de 600.000 dólares al gobierno de Cristina por la prórroga de la concesión, por ocho años, que se fijó mediante el decreto 113 de 2010.
Elisa Carrió denunció a Romero y a Hidrovía SA por supuestos delitos de contrabando y tráfico de estupefacientes en aduanas y terminales portuarias de Gran Rosario. Luego, Romero dijo en carácter de arrepentido que pagó U$S600.000 en 2010 a Roberto Baratta, mano derecha del exministro Julio de Vido, para prorrogar la concesión de dragado. También, que le pagaba U$S500.000 dólares anuales al exsecretario de Transportes Ricardo Jaime.
La tarifa actual del peaje, de 3,06 dólares por tonelada, rige desde el gobierno de Eduardo Duhalde. Es el negocio del mayor peaje del país y por eso tiene interesados poderosos: Jan de Nul, que quiere continuar, aunque sea sin Romero, el holding chino Shanghai Dredging Company (SDC) y las holandesas Boskalis, Dredging y Van Hool.
La principal oferta de los chino es cobrar menos peaje a los barcos y eso tentó a los agroexportadores.
SDC se dedica a la construcción y diseño de grandes infraestructuras de transporte y dragado, tiene sede en Shanghai y opera como una subsidiaria de la China Communications Construction Company Limited. En América latina tiene oficinas en Brasil, México, Panamá, Argentina, Chile, Venezuela y Uruguay.
Según recuerda el sitio PuntoBiz', el interés de SDC por la hidrovía no es nuevo. En mayo de 2016, apenas había asumido el nuevo gobierno, los chinos le presentaron al Ministerio de Transporte de la Nación una oferta por el servicio de acondicionamiento de la vía navegable que aseguraba que podían cobrar una tarifa de peaje de US$2.25 la Tonelada de Registro Neto (TRN). Y precisamente fue sobre la base de esos estudios que el por entonces subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Jorge Metz, la emprendió contra el peaje que cobraba Hidrovía reclamándole que lo baje 30% para darle más competitividad a los costos logísticos de la agroindustria; embestida que finalmente no prosperó ya que las tarifa estaban fijadas por el contrato.
La fuerte apuesta SDC de asegurar poder cobrar un peaje más barato prendió en algunas empresas agroexportadoras por la baja de costos operativos que les supondría para sus negocios.
Sin embargo, la irrupción de los chinos abroqueló a los interesados europeos (que compiten fuerte entre ellos, pero que arman un bloque conjunto cuando se trata de defenderse de la avanzada asiática) que sostienen que entrar en una batalla tarifaria terminará afectando el nivel de seguridad que puede prestar el concesionario del dragado.
En ese marco, según el mencionado medio, un tema que llamó la atención a los europeos es el socio local con el que llegan los chinos. Se trata de Servimagnus, una empresa de la Organización Román (la plataforma a través de la cuál opera la familia Román, propietaria de un diversicado holding de empresas logísticas que hasta 2008 tuvo la propiedad de la terminal portuaria Exolgan, en Dock Sud), que en sociedad con los chinos ganaron en 2011 la licitación para las obras de dragado y mantenimiento de canales de acceso al puerto de Buenos Aires. 
En concreto, lo que les llama la atención es que, precisamente, sea también otra empresa de la familia Román (Puerto Asís) la que le acercó al Ministerio de Transporte de la Nación una propuesta de las consultoras Bain y Serman para armarle el estudio de los términos de referencia y condiciones para la nueva concesión de la hidrovía (que define puntos fundamentales como profundidad de dragado y esquema tarifario) sobre los que el gobierno luego preparará los pliegos de la millonaria licitación.

INNOVACIÓN EMPRESARIAL

  De qué hablamos cuando hablamos de innovación Una innovación empresarial es un nuevo o mejorado producto o proceso de negocio (o una combi...