viernes, 30 de abril de 2021

ARIEL BAÑOS Definir precios con confianza

 

Miedo a cobrar: 3 pasos sencillos para definir precios con confianza

Muchas empresas y profesionales, que brindan valiosos servicios a sus clientes, temen abordar un tema crítico para su sustento económico: cuánto cobrar. En este artículo comparto algunas reflexiones para que la definición de precios deje de ser un tema tabú. 

En ciertas actividades, hablar de temas económicos es casi un tabú. Además, durante la formación académica profesional no se recibe ningún tipo de preparación para determinar cuánto cobrar. Este tipo de cuestiones, se consideran impropias de un verdadero profesional, y hasta se las suele cuestionar desde el punto de vista ético.

Aquí les comparto una jugosa anécdota del reconocido médico y escritor argentino, Marcos Aguinis, extraída de su libro “La novela de mi vida” (Editorial Sudamericana, 2016).

  “[…] pregunté cómo hacía el médico para obtener su ganancia. ¿Cada enfermedad tiene un artículo?, ¿cada receta? Illia no cobraba honorarios, sino que dejaba a criterio del paciente poner algo en su famosa palangana. García Faure cobraba un monto preciso. Me produjo vergüenza cuando mi madre lo acompañó a la puerta, luego de una visita a domicilio. 

– ¿Cuánto le debo, doctor?

– Lo de siempre.

Mamá, siguiendo la costumbre de quienes ganan con sudor y se sienten obligados de pedir descuento por las dudas, murmuró si podía hacerle una rebaja.

-¡No quiero que me pague un peso!- reaccionó indignado.

– Doctor, perdone. Le daré lo que diga.

-¡No acepto ni un peso! Adiós.

Empezó a bajar las escaleras y mamá lo siguió implorándole que cobrase su honorario. Por fin, en el hall de acceso aceptó los billetes y se despidió con parca caballerosidad. 

Reproché a mamá. Le dije que había ofendido a ese buen médico. Que a un profesional no se le debe escatimar el honorario. Honorario deriva de honor. […] En otras palabras, la remuneración por el trabajo médico me producía una precoz incomodidad, desde un tiempo anterior a recibirme. Siempre me afectó como problema. Cuando practiqué la neurocirugía en Río Cuarto me aliviaba que el administrador de la clínica se ocupase del trámite. Los montos que a veces recaudaba me sorprendían; una parte quedaba para el sanatorio, otra para los anestesistas y ayudantes, y una considerable tajada para mí. Pero todo eso ocurría al margen de mi acción.” 

miedo a cobrar

La incomodidad, el temor, y a veces hasta la culpa, son sensaciones que suelen aparecer con frecuencia al momento de definir cuánto cobrar. Una alternativa de compromiso, que han encontrado quienes se sienten incómodos de lidiar con cuestiones de precios, es delegar este tipo de decisiones en terceros, por ejemplo administradores o contadores. Si bien esto puede ayudar parcialmente, resulta peligroso cuando el profesional se desentiende completamente del tema. Sucede que no hay nadie mejor que el propio profesional para identificar el verdadero valor que aportan sus servicios y por lo tanto para guiar la definición de los precios u honorarios. De lo contrario, las decisiones de precios terminan recayendo en personas que conocen mucho de números, pero son incapaces de comprender el valor de la propuesta.

La definición del precio genera  incomodidad, temor o culpa, cuando dudamos del valor que aporta nuestra propuesta al cliente.

Es perfectamente natural que la definición del precio, o el importe de los honorarios, nos genere incertidumbre. No siempre resulta sencillo entender y dimensionar el valor que estamos aportando a nuestro cliente. Para reducir esta incertidumbre, y así cotizar nuestros servicios con mayor seguridad y convicción, es importante utilizar el enfoque adecuado para conocer el verdadero valor asociado a nuestra propuesta.

Veamos 3 pasos sencillos para comprender el verdadero valor aportado, y de esta forma ganar confianza al momento de determinar nuestro precio:


  1. Generar una conversación de valor: Es la instancia previa a la cotización. El profesional se reúne (física o virtualmente) con el cliente para entender lo que éste realmente necesita. Las preguntas clave son: ¿Cuáles son los objetivos del cliente? ¿Cuál es la transformación que está buscando? ¿Qué ocurriría si el cliente no realizara nada?


  2. Identificar casos de éxito propios: Debemos relevar casos de clientes anteriores y conocer cómo los hemos ayudado a alcanzar sus objetivos. ¿Cómo cambió su situación luego de la implementación de nuestra propuesta? Adicionalmente, obtener testimonios de estos clientes satisfechos, ayuda a validar el valor de la solución que estamos aportando.

  3. Conocer casos de éxito de terceros: Conocer casos de otros profesionales de nuestro ámbito, y cómo ayudan a sus clientes a lograr las transformaciones deseadas, nos ayuda a ser conscientes del tipo de impacto que podemos llegar a generar en nuestros clientes. ¿Qué tipo de transformaciones tenemos el potencial de generar?

Reconocer el valor que aportan nuestros servicios al cliente nos brinda la confianza y seguridad que necesitamos al momento de cotizar nuestra propuesta

También es importante comprender que el precio es ni más, ni menos, que la retribución que recibimos a cambio de brindar una solución para nuestro cliente. Cuando alguien acepta pagar el precio definido, nos está transmitiendo que nuestra propuesta es aún más valiosa que el desembolso de dinero que está realizando.

Gran parte de las dudas y temores desaparecen cuando logramos vincular el precio cobrado al valor de la solución que aportamos al cliente.

Explorar el método de definición de precios basado en el valor para el cliente, es un recurso recomendable para aquellos que dudan acerca de cuánto cobrar a sus clientes. Este método, a diferencia de los enfoques tradicionales que sólo consideran los costos de la propuesta (horas de trabajo y materiales) , intentan estimar el valor aportado al cliente. De esta forma las cotizaciones basadas en el valor,  generan propuestas que se perciben como una inversión para mejorar la situación del cliente, y no solamente como gastos para quién nos está contratando.

Además, el abordaje de la definición de precios es una decisión clave para asegurar la viabilidad económica de nuestras actividades. No basta con vocación y profesionalismo, si no existe un sustento económico que permita desarrollar el trabajo sin sufrir las penurias del endeudamiento o la incertidumbre de llegar a fin de mes.

Las empresas y profesionales son quienes mejor pueden comprender el valor de sus propuestas. Por lo tanto, deberían participar activamente de la definición de sus precios, ya que de esta decisión depende la viabilidad económica de sus actividades.

viernes, 9 de abril de 2021

ARIEL BAÑOS ¿Cómo vender si tengo precios más altos que mis competidores?

 

¿Cómo vender si tengo precios más altos que mis competidores?

Las empresas deben pensar acciones para enfrentar a competidores de menor precio.  La mejor respuesta no es reducir el precio. A continuación un caso de éxito emblemático y tres acciones clave para las empresas.

vender a precios más altos

¿Es posible convencer a mis clientes que tienen que pagar un precio más alto, por una marca que además tiene menor reconocimiento en el mercado?

Este fue el desafío que enfrentó L’Oreal, la empresa francesa especializada en tinturas y productos para el cuidado del cabello, 50 años atrás. La respuesta fue un movimiento magistral, que aún hoy se destaca como un caso de éxito en el mundo de los negocios.

La estrategia utilizada fue tan efectiva que sigue en plena vigencia para la empresa francesa, y se ha convertido en todo un ícono de la comunicación.

Caso L’Oreal versus Clairol

L’Oreal tenía como objetivo desplazar al líder del mercado, la estadounidense Clairol (hoy parte del grupo Procter & Gamble) en el mercado de las tinturas para cabellos. Clairol era la empresa líder indiscutida en ventas. Su slogan: “¿Es o no es?”, había sido sumamente efectivo para destacar que sus tinturas garantizaban una coloración casi natural, a las mujeres que decidieran cambiar la tonalidad de su cabello.

L’Oreal no solamente era una marca casi desconocida en el mercado, sino que además su precio en la línea de tinturas (Préference) era superior a Clairol. ¿Qué podría hacer entonces L’Oreal para desplazar a Clairol del liderazgo, en una situación tan desventajosa?

La empresa decidió contratar a la agencia de publicidad McCann-Erickson para que diseñe una campaña de comunicación que le permitiera ganar impulso en el mercado. ¿Qué beneficios debería destacar esta campaña publicitaria? ¿Acaso la calidad del producto, la trayectoria de la empresa, la duración de la coloración, la naturalidad de las tonalidades? No, nada de eso. El mensaje apeló a un aspecto netamente emocional, que llegó a las fibras más íntimas de las mujeres. Se trataba de un argumento muy fuerte, para fundamentar que L’Oreal era la mejor elección, más allá del precio cobrado.

Ilon Spetch, una joven de 23 años, miembro del equipo de McCann-Erickson, fue quien “dio en la tecla” con el mensaje principal de la campaña de L’Oreal. Luego de semanas de trabajo, con escaso resultado, un momento de inspiración permitió llegar a la idea clave. Ilon Spetch aplicó su propia lógica y pensó “¿por qué Préference de L’Oreal es más cara? Porque lo vale,… porque yo lo valgo”. Adaptaciones mediante, el mensaje fue reexpresado como “porque vos lo valés” (o “porque tú lo vales”).  La campaña de comunicación dio un argumento tan fuerte y convincente, estrechamente vinculado a la autoestima de las mujeres, que la diferencia de precios quedó en un segundo plano, y L´Oreal se convirtió en la marca líder.

L'oreal Tu lo vales precio

El mensaje de L´Oreal transcendió a la empresa misma, para convertirse en casi un slogan de la “liberación femenina” a comienzos de los años ‘70.

Esta comunicación se ha utilizado en todos los mercados en los que está presente L’Oreal, y sigue en vigencia aún hoy. Sus protagonistas han sido celebridades de la talla de Penélope Cruz, Milla Jovovich, Beyonce Knowles y Gwen Stefani, entre otras.

El caso L’Oreal muestra una interesante respuesta ante un competidor de precio más bajo: comunicar en forma creativa el valor diferencial de la propuesta, en este caso apelando a un aspecto emocional.

 

3 Acciones para vender a precios más altos que los competidores

Veamos 3 posibles acciones para implementar ante competidores de precio bajo:

1. Destacar los diferenciales de nuestra propuesta. Brindemos al cliente razones para pagar un precio más alto. ¿Qué encontrará en nuestra propuesta, que no tienen los restantes competidores? Estos diferenciales pueden ser aspectos tangibles de nuestro producto o servicio (calidad, velocidad, rendimiento, etc.) y también pueden destacarse aspectos intangibles, pero igualmente valiosos, como la confianza, la autoestima, la exclusividad, la trayectoria, entre otros.

 

2. Contar historias de éxitos. ¿Cómo se beneficiaron otros gracias a comprar nuestra propuesta? Contar casos reales donde se verifiquen los aspectos diferenciales de nuestra propuesta, refuerza la credibilidad de nuestro mensaje. Esto suele potenciarse aún más si los protagonistas son clientes reconocidos o celebridades. Por ejemplo, quienes venden tratamientos de estética suelen mostrar el antes y el después de alguna figura pública reconocida, para demostrar la efectividad de sus servicios.

 

3. Contar historias de fracasos. ¿Qué consecuencias tuvieron quienes eligieron sólo por precio? Sin necesidad de mencionar expresamente a los competidores, se pueden informar ejemplos de fracasos en el uso de alternativas de precios bajo. Por ejemplo, los fabricantes de  repuestos para autos, informan sobre los accidentes que se producen, cuando se utilizan repuestos reacondicionados o de dudosa calidad. Los recargadores de matafuegos recurren a fotos de siniestros ocurridos por no utilizar los servicios de empresas adecuadamente auditadas.

Estas acciones son algunos ejemplos de respuestas contundentes cuando necesitamos transmitir a nuestros clientes que somos la mejor opción, aún cuando tengamos un precio más alto.

jueves, 8 de abril de 2021

ARCOR se mete de lleno en mercado de FIDEOS

 

FIDEOS

Arcor se mete de lleno en el mercado alimenticio y busca recuperarse del año pasado

La multinacional cordobesa se abre de las golosinas y desembarca en el mundo de las pastas secas, en un mercado de demanda creciente. Con todo un catálogo de productos, busca consolidarse en el mercado interno, para después hacer una expansión internacional de los mismos. Durante el 2020, sus ventas cayeron 3,5%, aunque las proyecciones son más alentadoras para el 2021.

Por URGENTE24

Arcor

CÓRDOBA. Pocos son los casos de empresas multinacionales nacidas en Argentina que hayan podido sobrevivir a más de 20 años de crisis económicas continuas que trajo al país el siglo XXI y la negligencia política consecuente. Pero uno de esos casos sin dudas debe enorgullecer el espíritu del trabajo que todavía vive en el país: Grupo Arcor. 

La empresa de golosinas cordobesa creada en Arroyito, en el año 1951, y que hoy es presidida por el poderoso magnate Luis Pagani, exporta toneladas de alimentos diarios a más de 100 países del mundo, dejando al país bien parado y representando la cultura gastronómica de Argentina en todo el planeta. A pesar de todo ese bagaje histórico y comercial, Arcor no pudo escapar a los duros efectos que la pandemia trajo al mundo, que le dejó un decrecimiento en las ventas totales de un 3,5%. 

Al parecer, esa caída en las ventas, hizo que la empresa comience a explorar horizontes en nuevos mercados, además de los que ya ocupa con una amplia oferta en golosinas, enlatados e insumos alimenticios. Luego de un detenido análisis, Arcor detalló que más de la mitad de los ingresos de la empresa se concentran en el país (aproximadamente un 68%).

Teniendo en cuenta ese dato, la empresa cordobesa decidió ingresar de lleno en uno de los mercados que más rentabilidad ha demostrado en los últimos tiempos, y que proyecta un gran crecimiento: el de las pastas secas. En tan solo tres meses, Arcor cumplirá 70 años de su fundación, y como dentro del plan de festejo se encuentra el lanzamiento de la línea de productos para ingresar en el mercado mencionado. 

¡Se acerca nuestro 70° aniversario!
Todo comenzó en Arroyito en 1951, con nuestra fábrica de caramelos.

Hoy seguimos mirando al futuro y nos renovamos para recorrer nuestro pasado, vibrar el presente y proyectar el futuro que construiremos juntos.

Para hacer el abordaje, la multinacional argentina ya lanzó una prueba piloto, donde se distribuyeron en febrero productos como fideos largos, soperos y guiseros, bajo las marcas Arcor y La Campagnola. de este modo, el Grupo Arcor buscará incrementar sus ingresos, que el año pasado fueron por $177.011 millones de pesos, un número desinflado con respecto al 2019.

Actualmente, la compañía fabrica 3 mil toneladas diarias de alimentos, número que se superará con el lanzamiento de la línea de pastas secas, que además prevé incluir fideos dedalitos, cabello de ángel, mostachol, moño, codito, tirabuzón, tallarín y spaghetti, entre otros. 

Para los directivos de la empresa, el mercado de los productos alimenticios como los fideos secos es un mercado en franca expansión. La llegada a los hogares es casi directa, ya que son productos que marcan presencia en locales de cercanía, y generan un consumo casi constante en los hogares argentinos. 

Además, la proyección internacional indica que Argentina es una de los 10 mercados donde más se producen los fideos. En cuanto al principal destino de exportación, Chile es el mayor receptor en la región de estos productos argentinos. 

Como es de suponerse, Italia encabeza el ranking de producción. 

Desembarco en Angola. 

La expansión internacional de Arcor ya escapa a la realidad de la empresa. Uno de los mayores proyectos en la actualidad del Grupo es la construcción de una fábrica de productos en África, para colocar sus productos en esa región del mundo, con una creciente demanda. 

Esa planta se sumaría a las más de 40 instalaciones que tiene alrededor del planeta, principalmente concentradas en Sudamérica.

domingo, 28 de febrero de 2021

AMAZON El mantra de Jeff Bezos

 El mantra de Jeff Bezos: ‘hoy es el día 1’, ‘seguimos en el día 1’ y ’¡evitamos que llegue el día 2!’

Posted: 27 Feb 2021 11:30 PM PST

El día 1 fue el 16 de julio de 1995. El día que nació Amazon.com. Pero, hoy Amazon sigue viviendo en su día 1. O al menos esa es la obsesión de su fundador, Jeff Bezos. Crea y Divaga es una recopilación de todas las cartas que Jeff Bezos escribió a sus accionistas, intervenciones en medios, ideas que él ha ido declarando a lo largo de estos años. Es de esos libros que empiezas y no puedes dejar, subrayas sin parar, te hace pensar, aprendes con cada página (dada la capacidad de síntesis obsesiva de Bezos). Empecé con la pretensión de conocer algo mejor las tripas de cómo se ha cocinado Amazon, y qué mejor que leer cómo su fundador iba relatando la compañía año tras año: desde cuando todo estaba por hacer a cuando empezó a liderar el mercado mundial. Buscaba averiguar, como un historiador amateur, cómo se iban moldeando los hechos, los datos, qué estaban escuchando los inversores de Bezos en cada momento. Buscaba la consistencia del paso del tiempo.

Y me encontré que el éxito de Amazon no se puede comprender por su cotización bursátil, ni con arrancar un negocio en un mercado nuevo. Ni siquiera se puede comprender por tener al mejor talento del mundo, ni la mejor logística, ni siquiera por haber tenido ‘la suerte’ de acertar en grandes océanos de oportunidades financieras. Reescribir la historia empresarial puede ser fácil, pero también suele estar plagado de falacias.

Hay muchos factores intangibles, imposibles de imitar, de conocer con precisión, que no están en los balances y que pueden ser una fuente inagotable de valor. Factores que son decisivos, pueden hacer que otra persona igual, con el mismo capital, la misma idea, el mismo equipo, la misma ambición e, incluso, la misma inteligencia, no logre nada similar a lo que hizo Bezos con Amazon. Tampoco creo en idolatrar a las personas como si fueran dioses.

Jeff Bezos es de carne y hueso, él sólo, jamás, lograría lo que ha logrado. Pero sí que es un ingrediente principal de la receta de lo que ha pasado, desde luego. La pregunta es, ¿qué hay de consistente en lo que hizo?

Tras leer, subrayar, pensar y trabajar sobre sus cartas a los inversores, creo que el secreto de la receta es una confluencia de ingredientes, a veces muy complejos de reunir, pero unidos por algo tremendamente importante: la consistencia, la energía de pensar que da igual lo bien que vayamos, lo que digan los números, o lo que opine Wall Street, siempre debemos pensar que estamos en el día 1. Ser humildes, abiertos, dispuestos a romper el puzzle y no creerse nunca los listos de la clase.

El vértigo, la pasión, el riesgo, la confianza en unos cuantos valores sólidos y mantenerlos en el tiempo, pase lo que pase, es algo tremendamente complejo de conseguir.

El mantra de estar siempre en el día 1 es un combustible incansable para la creación de valor. Y voy a tratar de resumir algunas piezas que he aprendido en esta inmersión a Jeff Bezos y sus cartas a inversores.

El día 1 es un plan de negocios en proceso de revisión

Mientras su mujer, MacKenzie conducía, camino de Seattle, nos cuenta Walter Isaacson en el prólogo, Bezos elaboraba su plan de negocios de Amazon. Pero no hay plan de negocio que aguante más allá del día 1. Sabemos que los planes de negocio han muerto, los ha matado la complejidad y la incertidumbre. No se puede predecir el futuro. Pero Bezos tenía uno, ¿Por qué? Porque en sus propias palabras: «la disciplina de redactar el plan te obliga a considerar detenidamente algunos de los problemas y a prepararte mentalmente para afrontarlos. Entonces empiezas a predecir las consecuencias de tus acciones. Y ese es el primer paso».

El plan de negocio no es un biblia, no es algo que esté forjado a fuego, no es inmutable. La clave es que se convierta en una especie de GPS, en un banco de pruebas, que puedas evaluar escenarios: ‘qué pasaría sí…’, ‘qué tengo que hacer para…’.

El plan de negocios, para que sea efectivo, te tiene que dejar experimentar, pensar, saber cuáles son tus lagunas, buscar información de forma incansable de aquello que necesites para tomar decisiones.

El plan de negocios en el día 1 es un entrenamiento, sofisticado, útil, incierto, pero una fuente inagotable para averiguar de dónde emana el valor de tu empresa.

El día 1 no tienes información perfecta, y no puedes tomar decisiones perfectas

El día 1 no tienes toda la información, pero tienes que actuar. De hecho, la regla impuesta desde el día 1 en Amazon es que «la mayoría de las decisiones probablemente deberían tomarse disponiendo aproximadamente del 70% de toda la información que deseas tener. Si esperas a tener el 90 %, en muchos casos probablemente llegues tarde».

Si esperas a que la información sea perfecta:

  • primero, nunca sabrás si lo es;
  • segundo, llegarás tarde, porque la información precisa cuesta mucho tiempo lograrla
  • y tercero, gran parte de la información que necesitas sólo la puedes obtener después de la experiencia.

Por eso, la clave está en cómo tomar decisiones en contextos de incertidumbre. Y para eso, hay dos tipos de decisiones:

  1. Las que tienen consecuencias irreversibles: una vez tomadas, no hay marcha atrás. Puedes perder todo el tiempo, recursos y no aprender mucho en el camino, si te equivocas.
  2. Las que tienen consecuencias trascendentales, pero no irreversibles. Siempre hay margen para equivocarte sin morir en el intento. Experimentar es la vía para aprender. Como les dice Bezos a sus inversores: “somos el mejor lugar del mundo donde fracasar (¡tenemos mucha práctica en ello!), pues el fracaso y la innovación son hermanos inseparables”.

La clave está en cuidar muy bien las decisiones con consecuencias irreversibles. Lo que los economistas llamamos evitar costes hundidos. Una vez más, se trata de buscar vías para sortear la incertidumbre, medir riesgos y evitar equivocarse (o al menos hacerlo al menor coste posible).

Pero en el día 1 Amazon impuso que las personas tienen que tener capacidad para tomar decisiones que no generan problemas irreversibles. En palabras de Bezos, si no se quitan ese miedo desde el día 1 se impondrá una «aversión irracional al riesgo, falta de experimentación y, en consecuencia, innovación insuficiente».

Desde el día 1 los equipos tienen que estar compuestos por personas inteligentes, imaginativas y apasionadas

Desde el día 1 las personas que necesitas en el equipo lo son todo. Si quieres a los mejores, trátalos como tal. Si quieres que aporten su pasión, su motivación, su inteligencia e intuición, facilita que esto ocurra. Y en el día 1 esto es crítico.

Bezos mostraba desde su primera carta a los inversores su obsesivo foco por «contratar y conservar a personas versátiles y talentosas, y mejorar su retribución anteponiendo las opciones sobre acciones al dinero en efectivo. Sabemos que nuestro éxito dependerá principalmente de nuestra capacidad de atraer y conservar una base de empleados motivados, cada uno de los cuales debe pensar como un propietario, por lo que, por consiguiente, debe serlo».

Cree en los equipos pequeños, aunque la empresa tenga miles de empleados. Cree en los procesos, pero a la vez en la mejora continua de los mismos: si algo sale mal, aunque hayas hecho el proceso de forma correcta, es que el proceso tiene que cambiar y tienes la obligación de hacerlo.

Dice Bezos: «pon a una persona nueva en un equipo que trabaja con un alto nivel de exigencia y se adaptará rápidamente. La situación opuesta también funciona de la misma forma. Si prevalecen unos estándares de calidad bajos, estos también se transmiten muy rápidamente».

Gran parte de los productos, mejoras, soluciones que pasaron de 0 a 10.000 millones de dólares de ventas, provienen de equipos motivados, no es que se haya levantado Bezos por la mañana y dijera ‘vamos a enfocarnos en esto porque lo he soñado’.

En el día 1 se cultivan semillas que pueden convertirse en negocios millonarios

“En algunas grandes compañías resulta difícil cultivar nuevos negocios a partir de pequeñas semillas, ya que esperar a que den sus frutos requiere mucha paciencia. Desde mi punto de vista, la cultura de Amazon es excepcionalmente partidaria de los pequeños negocios con gran potencial, y creo que eso es una gran ventaja competitiva”. Esto decía Bezos hace más de 10 años.

Él impulsó la paciencia empresarial, la necesidad imperiosa de sembrar, convertirse en misioneros del largo plazo (aguantando lo que se tenga que aguantar en el corto plazo). Con equipos motivados, apasionados y con una infatigable capacidad para experimentar y sembrar semillas. Algunas de esas semillas (muy pocas) se pueden convertir en grandes sequoias. En Amazon al menos 3, lo han logrado.

El riesgo es inherente a la experimentación:

“Además de tener buena suerte y un capital humano magnífico, solo hemos sido capaces de triunfar como empresa porque no hemos dejado de asumir riesgos. Para inventar tienes que experimentar, pero si ya sabes de antemano que algo va a funcionar, entonces no es un experimento”.

En el día 1 la fuente inagotable de creatividad, valor y futuro está en el incansable insatisfecho

El incansable insatisfecho es el cliente. El día 1 Bezos se propuso ser la empresa mejor orientada al cliente del mundo. El cliente jamás estará satisfecho. Al cliente le gusta que le sorprendan. Meterse en la piel del cliente para ofrecerle lo que ni siquiera ha pensado, es la clave para estar eternamente hambriento. Ese incansable insatisfecho es el que mata todas las metas, no hay una cima, siempre hay un horizonte de oportunidades que no acaba. Y, en el proceso siempre hay algo que nunca cambia. Como dice Bezos:

“Los clientes valoran los precios bajos, la amplia oferta y la entrega rápida y eficiente, y estas preferencias seguirán manteniéndose con el tiempo. Se nos hace difícil imaginar que dentro de diez años los clientes quieran precios más elevados, menor oferta y entregas más lentas (…) Sabemos que la energía que les dedicamos seguirá produciendo dividendos en el futuro. Nuestro objetivo respecto a los precios es ganarnos la confianza del cliente, no mejorar los beneficios a corto plazo”.

En el día 1 tus inversores sólo confían en ti y cuidas su dinero como si fueran los ahorros de tus padres

La madre de Bezos, Jackie, dijo muchos años después: «No invertimos en Amazon, invertimos en Jeff». ¿Quién fueron los primeros inversores de Bezos? Su madre y su marido. Pusieron todos sus ahorros en el negocio, aún cuando su hijo les dijo que había un 70% de probabilidades de perderlo. Y no sólo pusieron dinero una vez, lo hicieron siempre que su hijo lo necesitó y ellos podían. Hoy esa madre tiene el 6% de Amazon y se dedica a la filantropía por el mundo.

Pero lo que más me gusta es que en el día 1 de Bezos está el cuidar al máximo detalle la eficiencia en el uso del capital. Usar el menor capital posible para obtener el mayor número de ventas posible. Usar el dinero a cuenta gotas, cuando duele, cuando de verdad puede dar sus frutos. Cuidar el capital y desarrollar un modelo de negocio que lo optimice ha sido una de las grandes máquinas de construir valor de Amazon. Como ya decía en 1998:

“Nuestro modelo centralizado de distribución nos ha permitido impulsar nuestro negocio con una tasa de ventas de 1.000 millones de dólares con tan solo 30 millones de dólares en inventario y 30 millones de dólares en planta y equipo netos”

Tener dinero, tener inversores que quieran darte más dinero aún, no te hace fuerte. Lo que te hace fuerte es un modelo negocio incansablemente mejorado para optimizar el capital, aportando el máximo valor a los clientes a largo plazo. Así se funciona en el día 1.

En el día 1 el valor es lo más importante, y el valor está en los flujos de caja y lo que haces con ellos

Amazon se construyó con «activos fijos muy eficientes, rápidos y flexibles. Nuestro principal objetivo financiero sigue siendo maximizar el flujo de caja disponible a largo plazo y hacerlo con elevadas tasas de rentabilidad sobre capital invertido», dice de forma insistente año tras año Bezos.

¿Un emprendedor que quiere maximizar los flujos de caja a largo plazo? ¡Wow! El objetivo no está en la siguiente ronda de inversión, ni en cómo cotice la acción hoy, no está en la última métrica, no está en qué decisiones tomamos para tener una mejor cuenta de resultados hoy. El valor está, una y otra vez, en todo lo que estás construyendo con luces largas, sin salirte nunca del carril.

Y por eso, en cada carta, les repetía a sus inversores, desde 1997,  «no somos tan osados como para afirmar que esta sea la filosofía de inversión ‘correcta’, pero es la nuestra, y seríamos deshonestos si no fuéramos claros en el objetivo que nos hemos fijado y en el que nos seguiremos centrando». Invitaba a los accionistas a irse, si no compartían esta filosofía. Como invitan a sus empleados a irse, pagándoles hasta 5.000 dólares extra, si no quieren quedarse en la empresa. En el día 1 los propósitos están forjados a hierro.

En el día 1 el negocio no está en la tecnología, está en el valor que aportas a quien paga por lo que le ofreces

Cuando estalló la burbuja de las .com, cuando era prácticamente un desconocido, cuando aún estaba muy lejos de sus primeros 1.000 millones de ventas, la revista Time sacó a Bezos como hombre del año. Quien lo propuso, el propio Walter Isaacson, tenía muchas dudas de que la burbuja se lo llevara por delante. Pero su jefe, le dijo que no, que mantuviera esa nominación y esa portada, y la respuesta que le dio es una lección de negocios en toda regla:

“Mantén tu elección. Jeff Bezos no está metido en el negocio de Internet. Él se dedica al negocio de la atención al cliente. Va a seguir ahí durante las próximas décadas, mucho después de que la gente se haya olvidado de todas las puntocoms que se van a ir a pique“.

Es el cliente quien te va a mantener vivo, quien va a definir qué es o no un negocio. Qué es o no un mercado. No es la tecnología. El valor está en centrarse en las cosas que no cambian, aunque cambie la forma y la tecnología para facilitarlo. Es en ese momento cuando me vienen a la cabeza las imágenes de todos esos emprendedores obsesionados con la tecnología y el producto y su ego les impide dedicarle un minuto a averiguar qué problemas y qué necesidades tiene su cliente…

Evita por todos los medios a que llegue el día 2

¿Qué pasa el día 2, Jeff? Y su respuesta es contundente:

“El día 2 es el del estancamiento. A este le sigue la irrelevancia, luego el doloroso y humillante declive y, en última instancia, la muerte. Y ese es el motivo por el que aquí siempre es el día 1”.

La cuestión es, por tanto, cómo evitar que llegue ese día, lo resumo en 5 ideas:

  1. Céntrate en el cliente de forma incansable. Siempre quiere más, siempre necesita más, le gusta que le sorprendan y necesitas ganarte la confianza en cada gesto, no le exprimas, cuídalos como si fueran tus hijos, como diría Gary Hamel. 
  2. Olvida los indicadores. El crecimiento en las empresas es complejo y muchas veces mortal. Empezamos a gestionar las empresas desde los despachos, a creernos los ‘gallos del corral’, a crear burocracias absurdas, a frenar la capacidad de sorpresa, a gestionar por números de una pantalla y no pensando en las tendencias, el futuro, con el calor humano y con vocación de aprender. Empezamos a pensar que el proceso es el fin, que el mercado está ahí y que nunca lo perderemos. Y nada más lejos de la realidad, nunca se puede perder el apetito, la pasión y la humildad del día 1.
  3. Pero gestiona con datos de forma inteligente. No se trata de gestionar sin datos, de hecho Amazon mide todo. Un ejemplo, cuando pusieron a equipos de personas a recorrer comercios en la India, para explicarles cómo vender en 60 minutos sus productos en la plataforma. En ese proyecto —en Amazon todo son microproyectos— «los integrantes del equipo recorrieron 15.280 kilómetros en treinta y una ciudades, sirvieron 37.200 tazas de té y confraternizaron con más de 10.000 vendedores».  Datos y la inteligencia de su análisis es crítico para optimizar, para medir entre distintas opciones, para tomar mejores decisiones. Una empresa inteligente necesita trabajar de forma inteligente con datos, aprender de ellos y tomar mejores decisiones.
  4. Olvídate de los benchamarking y los estudios de mercado. Quedarse con las encuestas es peligroso y puede frenar tu capacidad de innovación. En palabras de Bezos: «los buenos inventores y los buenos diseñadores conocen profundamente a sus clientes y dedican una gran cantidad de energía a desarrollar esa intuición. Para ello, estudian y comprenden muchos factores y no se quedan únicamente con los promedios que reflejan las encuestas. Viven con el diseño». Nada que añadir a su reflexión: «una buena experiencia del cliente se consigue a través del corazón, de la intuición, de la curiosidad, del juego, del gusto y del tacto. Nada de eso lo encontrarás en una encuesta». Muerte al benchmarking…
  5. Mejora tu proceso de tomar decisiones. Aprender a decidir es un proceso inacabado. A medida que las empresas se hacen más grandes y complejas, las decisiones empiezan a pesar. Reuniones que no acaban. Agendas dedicadas a los indicadores temerosos. Powerpoints por todas las esquinas. Listas de correos. El día a día que come el futuro. Empieza a entrar agua al barco… y nadie se da cuenta.

La vacuna son decisiones ágiles, equipos pequeños, semillas de proyectos, medir, aprender, experimentar, tener una cartera de ideas recurrente a corto, medio y largo plazo sobre la que trabajar de forma incansable. Domar a los hipopótamos (o expulsarlos). Y nunca, jamás, olvidarte del cliente.

Cuando estás en el día 1 no te puedes permitir ser lento, no te puedes permitir derrochar dinero, no te puedes permitir fichar mal, tener a las personas desmotivadas, ni por supuesto descuidar a tus clientes ni a tus proveedores. El día 1 buscas de forma incansable mejorar la forma de hacer las cosas, decidir mejor, evitar que el día a día te desvíe del camino. Cuando estás en el día 1 el hambre agudiza el ingenio. La intuición te hace fijarte siempre en los propósitos y asegurarte que los pilares siempre resistirán el crecimiento. Nunca dejes de estar en el día 1 o te oxidarás.

domingo, 7 de febrero de 2021

INDICENCIA DE LOS GRANOS EN EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

 

¿Cuál es la incidencia de los granos en el precio de los alimentos?

7/2/2021 | 06:30 |

Las conclusiones de un pormenorizado informe no dejan de sorprender: es un porcentaje relativamente bajo en los valores al consumidor. Son determinantes otros insumos y costos, como salarios, energía, alquileres, fletes, impuestos, utilidades y distribución.

Granos y pesos, en el eje del debate. / Fotos: Jano Rueda-La Nueva y Archivo LN.

Audionota: Malena Ruppel

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   Primera conclusión.

   “Políticas dirigidas a evitar una suba en el precio de los granos no tendrán efectos significativos sobre los precios de los bienes de consumo”.

   Segunda conclusión.

   “Una política destinada a combatir las causas de la inflación, incluida la de alimentos, debería basarse en otras herramientas de política monetaria, cambiaria y fiscal”.

   Tercera conclusión.

   “Como contrapartida al bajo impacto sobre los precios de los alimentos en el corto plazo, políticas como controles de precios, derechos de exportación y restricciones cuantitativas a las exportaciones redundan en efectos negativos sobre la producción, al tiempo que reducen las oportunidades de hacer frente al alto riesgo climático que enfrentan los productores”.

   Es una síntesis del trabajo de la gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde se concluye que el precio de los granos representa un porcentaje relativamente bajo del precio final de los alimentos y, por ende, tiene una incidencia menor en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

   Del mismo modo, se entiende que la mayor parte de ese costo está relacionada con otros insumos, así como salarios, energía, alquileres, fletes, impuestos, utilidades y gastos relacionados con la distribución.

   De acuerdo con el informe, el maíz representa el 21 % del precio del pollo entero de Precios Cuidados; el 13 % de los huevos; el 12 % del pollo trozado; el 10 % del pechito de cerdo; el 8 % de la leche y el 7 % del asado.

   En el caso que nos interesa, por ser el sudoeste bonaerense un área puntual de cosecha, el trigo representa el 13 % del precio del pan.

   También se asegura que todo converge en una menor oferta y mayores precios en el mediano plazo, “afectando también negativamente el bienestar de los consumidores”. Es decir, genera resultados contrarios a los deseados.

   “Los efectos negativos son mayores en los casos de restricciones cuantitativas. De esta manera, las políticas no parecen ser las adecuadas desde el punto de vista del bienestar general de la población en razón de las grandes pérdidas de eficiencia”, se indica.

   “A cambio de pequeñas ganancias de corto plazo en el bienestar del consumidor, se afecta negativamente el bienestar de todos los actores en el mediano plazo”, se amplía.

   Asimismo, que debe tenerse en cuenta que las ganancias de corto plazo están limitadas por la duración del ciclo productivo, especialmente en el caso de la carne bovina.

   Se asegura que si el objetivo buscado es mitigar los efectos negativos de los aumentos de precios de alimentos sobre los consumidores, son las políticas de subsidios a la demanda las que mejores resultados han mostrado en términos de eficiencia y equidad, tal cual lo muestran experiencias internacionales de ayuda alimentaria, como los cupones de alimentos de la Ley Agrícola de los Estados Unidos.

   “Las nuevas tecnologías permiten, hoy, llegar de manera sencilla a quienes necesiten de la política, segmentando adecuadamente por la situación socio-económica de cada consumidor, de acuerdo con el nivel de ingreso, educación, ocupación, hijos y demás”, se agrega.

El contexto

   En los últimos meses se registró una tendencia alcista en los mercados internacionales, vinculada a distintos factores relacionados con la oferta y la demanda global, así como los mercados financieros, que impactó positivamente en los precios domésticos de los granos.

   Este aumento del precio de los granos revivió preocupaciones sobre el impacto en los precios de los alimentos derivados de trigo y de maíz en el mercado interno.

   En consecuencia, se adoptaron diversas medidas de política agropecuaria con el objetivo de desacoplar el precio doméstico del internacional.

   Según la Bolsa de Cereales porteña, en este punto resulta importante destacar que muchas de las medidas ya han sido llevadas a la práctica en nuestro país en distintos períodos históricos.

   También que el más reciente fue el comprendido entre los años 2002 y 2015, donde se implementaron derechos de exportación; tipos de cambio diferenciales; restricciones cuantitativas a la exportación; límites máximos de precios internos y compensaciones.

   “Contrariamente a los resultados esperados, las mismas no tuvieron efectos relevantes en el precio de los alimentos y el bienestar de los consumidores; al tiempo que provocaron distorsiones que afectaron el normal y transparente funcionamiento de los mercados, impactando negativamente sobre los incentivos para producir y el bienestar de los productores”, se marca.

   También que, en el mediano plazo, las medidas resultaron en menor área sembrada e inversión en tecnología, lo que provocó una caída de la producción y la oferta de granos en el mercado doméstico, y precios superiores a los registrados al momento de adoptarlas.

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   Citan, como un caso paradigmático, el del trigo argentino.

   “Como consecuencia de los derechos de exportación y las restricciones a exportar, los productores llegaron a recibir apenas el 50 % del precio internacional”, se expresa.

   “La caída en la rentabilidad del cultivo, sumada a la incertidumbre que introducían las restricciones a la comercialización, llevaron a los productores a reducir el área sembrada, especialmente en las zonas más alejadas de los puertos y con menor potencial de rendimiento, hasta alcanzar los valores más bajos de producción con 7,9 millones de toneladas en la campaña 2009/10”, se agrega.

   Asimismo, que los efectos negativos sobre la oferta continuaron en las campañas siguientes y que, en 2013, “el trigo nacional pasó de ser el más barato a convertirse en el más caro del mundo”.

   Durante ese año, se llegaron a negociar contratos por un valor superior a los 600 dólares por tonelada en Argentina, cuando a nivel internacional el valor promediaba los U$S 310 por tonelada.

Los resultados

   De acuerdo con el trabajo de la Bolsa de Cereales porteña, en el promedio de los productos seleccionados para maíz se representa el 12 % del precio final.

   En el desglose, el maíz representa el 21 % del precio del pollo entero de Precios Cuidados.

   Para el caso del trigo representa el 13 % del precio del pan; en los huevos se trata del 13 %; del pollo trozado el 12 %; del pechito de cerdo el 10 %; de la leche el 8 % y del asado el 7 %.

   Se concluye que, en los productos estudiados, más del 80 % del precio al consumidor no depende del precio doméstico de los granos, sino que responde a otros costos, tales como salarios, energía, alquileres, utilidades, impuestos, fletes y otros costos de distribución, que acompañan la evolución del nivel general de precios de la economía.

   Esto significa que, por cada reducción del 1 % en el precio doméstico del maíz, se generaría una reducción potencial del 0,21 % en el precio del pollo entero de Precios Cuidados; 0,13 % de los huevos; 0,12 % del pollo trozado; 0,10 % del pechito de cerdo; 0,08 % de la leche y 0,07 % del asado.

   En el mismo sentido, una reducción del 1 % en el precio doméstico del trigo provocaría una reducción potencial del 0,13 % en el precio del pan.

   “Los precios al consumidor final dependen de múltiples factores, que se ven potenciados por un contexto inflacionario, por lo que en la práctica estas bajas pueden ni siquiera observarse”, se afirma.

La conversión de maíz por producto

   Para calcular el impacto de los granos en los alimentos, desde la Bolsa de Cereales se siguieron dos metodologías: una aplicada a los bienes finales derivados del maíz y otra a los derivados del trigo. A modo de ejemplo, esta es la representación del primer cultivo citado.

   Para el cálculo de la participación del maíz en el precio de los productos derivados, como lácteos, huevos, carne bovina, porcina y aviar, se utilizan las siguientes cotizaciones:

   —Maíz: Cámara de Rosario, en pesos por tonelada, promedio noviembre 2020, y se convertido a kilogramos.

   —Carne bovina: Indec precios al consumidor GBA, noviembre 2020, producto asado.

   —Carne porcina: Indec, precios al consumidor GBA, noviembre 2020, para el producto pechito de cerdo.

   —Pollo entero: Indec, precios al consumidor GBA, noviembre 2020, para el producto pollo entero.

   —Pollo trozado: COTO digital, de este 15 de enero, promedio de los siguientes productos: pata muslo con piel, pata muslo sin piel, pechuga con piel y pechuga sin piel.

   —Lácteos: Indec, precios al consumidor GBA, noviembre 2020, para el producto leche fresca entera en sachet.

   —Huevos: Indec, precios al consumidor GBA, noviembre 2020, para el producto huevos de gallina por 12 unidades y se convirtió a una unidad.

   Por otro lado, se toman los coeficientes de conversión de maíz para cada producto, que surgen del trabajo Variables de cálculo del consumo interno de maíz en la Argentina, del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

   El documento estima la participación del maíz en la dieta de los diferentes animales para calcular un coeficiente de conversión (CC). A modo de ejemplo, se necesitan 1,8 kilos de maíz para producir un kilo de pollo.

   Para arribar al valor final del coeficiente, se utiliza un factor de conversión de maíz en carne, huevos y leche (FC), que se multiplica por la participación del modo de producción o faena (PR) y la producción adicionada (PA).

   Luego, se tiene en cuenta la variación por recría y mortandad; el rendimiento de carne con hueso y la participación del maíz en cada dieta (PM), que varían según el producto y año. La ecuación genérica quedaría definida de la siguiente manera: CCp = FCp * PRp * PAp * PMp.

   Con este coeficiente, se calcula la participación del maíz en cada producto (Pp). Primero, se multiplica el precio del maíz (Pm) por el coeficiente de conversión de maíz del producto (CCp). A ese resultado se lo divide luego por el precio al consumidor del producto respectivo (PCp), definiendo la siguiente ecuación: Pp = (Pm * CCp) / PCp.

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